La historia del heavy metal, de Andrew O’Neill

Arturo Uriza

La historia del heavy metal es un libro lleno de verdades y eso debería bastar para que lo lean. Y si la verdad no es suficiente entonces puedo decir que es un libro lleno de fabulosas anécdotas y explicaciones sobre el mundo. ¿Y la música? Bueno, esa es la espina dorsal del mundo de todos modos, y como buena columna sostiene todo lo que importa en un ente y/o monumento, así de épico tiene que sonar, porque así de épica es la historia del metal y lo sorprendente es que es a pesar de ser un género que ha dado muchas vueltas, todavía hay algunos ingratos que lo hacen menos, y con ello también a sus generalmente matudos seguidores (aunque es igual de brioso un pelón, para ejemplo, Kerry King de Slayer)

 

Y cuando digo que este libro está lleno de verdades no sólo es porque Andrew O’Neill haya hecho su tarea investigando y haciendo un muy claro y muy adecuado árbol genealógico del metal, más bien lo que el autor invirtió es toda una experiencia digna de ser caminada, desde las influencias del metal, sí, pero también de cómo cambia la vida de quienes lo escuchan, de cómo puede ser algo que te cambia a niveles mucho más profundos.

Algunos ejemplos de O’Neill además de ser muy gracioso suelen tener varias capas de ideas adentro, las cuales contextualizan muy bien los tiempos en que vivimos y el cómo se consume música, este es un análisis de la industria al mismo tiempo que es un relato histórico de cómo los géneros y subgéneros musicales evolucionan, y cómo los puntos geográficos, las situaciones económicas, sociales y políticas hacen que prolifere cierto tipo de arte, cosa que es especialmente clara en la música.

La historia del heavy metal está divido en varios capítulos que se van complementando y que abarcan desde el nacimiento del rock (muy generalmente dibujado) hasta los años recientes de experimentación, pasando obviamente por la primera ola, los blackmetaleros noruegos, el trash gringo, la new wave of british heavy metal e incluso cosas que el autor no necesariamente ama, como el glam metal de L.A. y por supuesto el tan apestado nü metal.

Pero todo esto no sólo funciona para los que sean amantes del género, sino que es también una breve guía para todos aquellos que les interesa la música en general, principalmente porque O`Neill es un tipo que además de ser comediante, es un gran entusiasta de la música, y puede ligar con facilidad las raíces de cada movimiento, pasar desde The Beatles y los Stones, a Bowie y Marc Bolan, o hablar sobre la importancia de la música negra en las primeras bandas heavys, cosa que pocos metaleros hacen.

Como cierre quiero mencionar algo en particular que me llamó la atención de este libro, y es la forma en que Andrew cuenta un poco de su vida a través de la música, en especial hay algo que me recordó a otro libro llamado Ripped de Cesar Padilla, en el que hacen una compilación de las playeras de bandas que se han usado desde los primeros días del rock y que creo que define muy bien el culto a las bandas.

O`Neill menciona en algún punto esta polémica sobre usar playeras de bandas de metal que no conoces, sobre robar la identidad de una movida que para muchos significa algo y que tiene que ver con el como moldeaste cierta parte de cómo te ve la gente, y que ahora muchos utilizan por moda, se vale dice el autor, pero estate consciente de que para los metaleros no es una moda, es un estilo de vida, es algo que les ha servido sí, para separase un poco del resto, pero al mismo tiempo crear un club secreto con otros metaleros, donde traer una playera de Metallica o de Cannibal Corpse significa algo, la alta moda ha estado ahí para la gente bonita de toda la vida, dejen a los raros quedarse con algo que siempre les ha pertenecido, hay que ser coherentes en la vida.

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